Acariciar es un arte. Es muy importante aprender a acariciarse y a
dejarse acariciar. No se debe concentrar
únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que
su piel está compuesta de una infinidad de
puntos sensibles que deber descubrir día tras
día .
Acariciarse
suavemente con sus labios y su lengua los
lóbulos de las orejas, continuando por el cuello,
alrededor de su boca, la nariz y sus mejillas.
Continúe por su pecho, siguiendo lentamente sus
curvas. Párese en los pezones, chupándolos y
lamiéndolos con dulzura. Siga deslizando sus
labios por la espalda, los costados, el vientre,
la zona anal, la zona interna, los muslos, la
parte trasera de las rodillas, el ombligo, los
pies, etc...
También es
importante morder de vez en cuando todas las
zonas descritas anteriormente pero siempre con
mucha delicadeza y observando la reacción de su
pareja. Muchas personas disfrutan de estos
mordiscos incluso durante el acto sexual.
La estimulación por
pellizcos es muy gratificante y se debe realizar
a través de gestos breves y simples, por todo el
cuerpo de la pareja. Normalmente se utilizan los
dedos pulgar e índice de la mano, aunque también
es posible realizarlos con los labios. En ambos
casos hay que ser extremadamente delicado en su
ejecución para así obtener el efecto de
excitación deseado.